De Johnny Rico al legado de Paul Verhoeven: Casper Van Dien repasa tres décadas de «Starship Troopers»

En la segunda edición de la San Diego Comic-Con Málaga 2026, el panel dedicado a Starship Troopers reunió a buena parte del reparto original: Casper Van Dien, Dina Meyer, Denise Richards, Jake Busey y Michael Ironside. Durante el encuentro, todos coincidieron en señalar que el gran mérito de la película reside en el talento del director Paul Verhoeven y del guionista Edward Neumeier. Tres décadas después de su estreno, lo que en 1997 fue un fracaso crítico y comercial se ha convertido en una reivindicación casi unánime. La película es hoy vista como una obra adelantada a su tiempo y extraordinariamente actual, en unos años en los que el fascismo parece acechar a la vuelta de la esquina. En este contexto, hablar con Casper Van Dien —el Johnny Rico que encarnó la cara amable de aquella propaganda ficticia— permite repasar no solo el rodaje y el legado de la saga, sino también la capacidad de Starship Troopers para seguir interrogándonos sobre la guerra, los medios y la manipulación política.

Entrevista a Casper Van Dien, Johnny Rico en Starship Troopers de Paul Verhoeven

Muchas gracias por atendernos. Soy un gran fan de Starship Troopers. La vi en cines cuando se estrenó en España, en 1997. Ya conocía a Paul Verhoeven: mi padre me llevó a ver RoboCop cuando tenía once años. Es una película que hoy en día nadie llevaría a un niño de esa edad.

No, desde luego (RISAS).

Recuerdo ver en el cine RoboCop, Desafío total, Instinto básico, Showgirls y Starship Troopers. Cuando hiciste la prueba para Johnny Rico, ¿qué entendías de ese personaje? ¿Qué sabías de Paul Verhoeven?

Había leído el libro de niño y luego leí el guion para la prueba. También conocía bien a Paul Verhoeven y a Ed Neumeier, que escribió RoboCop y Starship Troopers. Pude conocer a los dos antes del rodaje, hablar con ellos y comentar algunas cosas. Cuando hice la prueba, me basé en mi propia experiencia: yo había ido a un colegio militar solo para chicos en el instituto y crecí en una familia militar, así que estaba familiarizado con ese aspecto de la película. Además, conocía las películas de propaganda porque las habíamos estudiado en el colegio. Fue interesante ver todo eso plasmado en el guion y luego trabajarlo en la película.

Verhoeven estaba haciendo una sátira muy precisa, pero necesitaba que las interpretaciones fueran genuinas, nada cursis, ni como una comedia. Creo que esa es una de las razones principales por las que la película se malinterpretó en su momento: estabas interpretando un papel en serio, no te estabas burlando de los personajes.

Hubo un par de momentos durante el rodaje en los que le pregunté a Paul: «No sé…». Y él me respondía: «No, confía en mí, esto está muy bien». Porque en esta película estás caminando sobre una línea muy fina con la sátira. Es muy específica y totalmente intencionada. Y eso es exactamente lo que él quería.

Paul Verhoeven siempre se ha burlando de las corporaciones, de los multimillonarios y de las personas que ganan dinero a costa de vidas que se sacrifican.

Casper Van Dien sobre las intenciones de Paul Verhoeven en «Starship Troopers» (1997)

A veces me parecía casi de dibujos animados hacerlo de la manera que él me pedía, pero confiaba plenamente en él porque era un gran admirador de Delicias turcas, RoboCop, Desafío total e incluso Vivir a tope (Spetters) y Eric, el oficial de la reina. Es un gran cineasta. Estar en su presencia y ver toda la preparación que había hecho me afectó profundamente como actor y como artista, porque trabajas con alguien que está entre los mejores, en la élite. Y era tan específico en todo… Estaba muy seguro, el más seguro de todos. No sé si alguien estaba tan seguro como él de todo lo que significaba esta película. Tenía todos los detalles extremadamente calculados. Cada escena estaba dibujada en los storyboards; algunos los había pintado él y otros los habían hecho artistas, pero tenía cada escena planificiada. Y las marcaba para los efectos visuales, para los efectos prácticos, con los dobles de acción y sabía todo lo que necesitaba. Cada escena estaba marcada para hacerse correctamente.

Rico empieza siendo un adolescente bastante superficial, con una especie de legado familiar al principio de la película, y termina como un soldado completamente absorbido por la máquina militar. ¿Lo ves como una crítica? Tú has dicho que creciste en ese entorno. ¿Eras consciente de la crítica que la película estaba planteando?

Entrevista a Casper Van Dien, Johnny Rico en Starship Troopers de Paul Verhoeven

Bueno, es difícil no verla, sobre todo cuando ves a Neil Patrick Harris con ese uniforme. Ahí percibes el sentido del humor de la película. Pero, como ya sabes, yo fui a un colegio militar en el sur de Florida. Muchos de los chicos con los que estuve allí eran de Sudamérica, pero eran rubios, de ojos azules y con apellidos alemanes. Mucha gente de la Alemania nazi escapó a Sudamérica, y algunas de esas familias tenían hijos que crecieron hablando español. Estaban conmigo en el colegio militar y yo los miraba y eran más rubios y de ojos más azules que yo, pero hablaban español. Fue interesante para mí ver eso reflejado en la película. Creo que fue algo que pude entender desde esa experiencia.

Yo interpreté al personaje como alguien en el que yo me podría haber convertido si hubiera entrado en el ejército. Alguien que se preocupa más por la gente. Rico llega a ser un buen soldado, pero realmente creía en el poder de las tropas y de la gente. Y creo que ahí es donde ha ido la saga a lo largo de todas las otras películas e incluso de los videojuegos que se han hecho de Starship Troopers. Es muy interesante. Tengo un gran respeto por cualquiera que firme para servir en el ejército de su país, quizás sacrificando su vida para proteger lo que considera correcto. Tengo un gran respeto por eso. La mayoría de la gente que se alista son personas maravillosas, y además tienen un sentido del humor estupendo. Creo que tienen que tenerlo para soportar todo lo que tienen que pasar. Por eso creo que la película es tan aceptada por gente que ha servido en diferentes países de todo el mundo.

O sea, que los militares no ven la película como un insulto o algo así.

Creo que la película puede señalar y ridiculizar el fascismo, o a las corporaciones, igual que hace RoboCop. Cada vez que una corporación está dispuesta a sacrificar a su gente por dinero, para ahorrar costes, las vidas acaban valiendo menos que las balas o la máquina de guerra. Y la máquina de guerra les da más dinero. Así que creo que cada vez que puedes reírte de eso, de la hipocresía de la humanidad —porque no es muy humano matarnos los unos a los otros—, estás haciendo algo importante.

La película se burla de ese tipo de películas de propaganda que se hicieron en la Alemania nazi, en Estados Unidos y probablemente en muchos otros países. Pero es muy profunda si te adentras en su significado. La gente que sirve en el ejército no son necesariamente malas personas; son personas buenas, con buenas intenciones. Quizás están ahí porque es lo que necesitan para salir adelante, para encontrar un camino en la vida. Así que creo que Paul se estaba burlando más de las corporaciones, de los multimillonarios y de las personas que ganan dinero a costa de vidas que se sacrifican.

Hay una escena muy famosa en la película en la que se ven los cuerpos desnudos de todos en la ducha, chicas y chicos juntos. Pero no iba de la desnudez en sí, sino de la camaradería, de ser personas que confían las unas en las otras y se divierten, que están juntas en el mundo en el que viven. ¿Cómo fue el rodaje de esa escena? ¿Teníais esa relación personal con el resto del reparto?

Paul al principio se reía de nosotros porque decía que los americanos éramos muy mojigatos. Tengo que reconocer que no estábamos cómodos desnudándonos delante de los demás y ante la cámara. No es algo que yo hubiera pensado que haría nunca, pero para la película él lo planteó como algo no sexual, simplemente como algo que había que hacer. Podías ver las razones por las que todos se alistaban: porque querían tener hijos, querían ser ciudadanos. Las razones por las que lo hacían eran buenas intenciones.

La familia de Verhoeven luchó contra el fascismo y los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Él tenía recuerdos muy vívidos de la ocupación y aquello le afectó profundamente.

Casper Van Dien sobre los recuerdos de Paul Verhoeven

Esa escena… si alguien dice que está cómodo rodando algo así, perfecto por esa persona. En mi caso, en ese momento era mucho más tímido, así que para mí fue puro actuar e intentar que pareciera normal. Me obligó a ser más vulnerable como actor y como ser humano, de modo que ahora puedo afrontar situaciones que surgen de formas más difíciles.

Es una escena muy bonita porque ves que esa gente son amigos, compañeros, están todos juntos, no les da vergüenza de sus cuerpos y confían los unos en los otros. ¿Sentisteis eso durante el rodaje? Erais muchos actores jóvenes en la película.

Sí, fue algo que nos unió a todos. Fue una experiencia única. No creo que ninguno de nosotros hubiera pasado por algo así antes. Así que todos compartimos eso. Es una bendición que, treinta años después, la gente todavía quiera hablar de esa película. Para mí es un honor y un privilegio.

En la película trabajaste con una leyenda como Michael Ironside, esa clase de actor que siempre es un tipo duro en la pantalla. ¿Te resultó intimidante compartir escenas con él? 

Por supuesto. Claro que sí, porque es un actor con muchísima experiencia, y que suele interpretar a personajes aterradores. Además es muy carismático y está muy presente. Se lo sabe todo al dedillo e incluso resulta intenso conocerlo en persona. Pero fue alguien que me marcó profundamente en aquel momento, porque interpretaba a mi mentor en la película y, de alguna manera, asumió ese papel de liderazgo como actor veterano frente a mí, que era el más joven. Para mí fue una experiencia muy positiva contar con él.

¿Imaginaste alguna vez que tendrías la oportunidad de seguir interpretando al personaje en secuelas e incluso en videojuegos, y de envejecer con él? No muchos actores tienen la oportunidad de hacer algo así.

Ya es mucha suerte que, como actor, tengas siquiera una película que haga eso por ti. Hay intérpretes que tienen muchas, y me alegro mucho por ellos. Pero te puedes considerar afortunado si haces una película que la gente quiere citar, y más todavía si tiene secuelas. Yo solo participé en la tercera y la quinta entrega, pero que vinieran a buscarme para hacerlas, y después para poner la voz en los videojuegos y continuar desde donde lo dejó la última película… Todo eso viene de gente que son grandes fans de la película.

Michael Ironside en el panel sobre Starship Troopers de la San Diego Comic Con Málaga 2026

Para mí ha sido una experiencia estupenda. He hecho otras películas; por ejemplo, trabajé con Robert Rodriguez y lo único de lo que quería hablar era de Starship Troopers. Pasé varios días en el rodaje de Alita: Ángel de combate con él y todo giraba en torno a Starship Troopers. Cuando conozco a distintos directores, suele ser la película de la que más quieren hablar conmigo, y siempre me hace ilusión.

Estoy muy agradecido de que la película siga ahí. La gente siempre me grita frases o hace cosas relacionadas con ella. Llevo treinta años conviviendo con eso y lo considero un honor y un privilegio. El hecho de haber podido continuar con ese legado, y que la gente valore el crecimiento del personaje y que las tropas sean cada vez más importantes para Rico, es increíble. Y poder jugar online con la gente es divertidísimo. Me lo paso genial. No me puedo creer que esté matando bichos como Johnny Rico y diciendo: «Sí, vamos a matarlos a todos». Me parece absurdo, sigue siendo absurdo, divertido y ridículo para mí.

Después de todos estos años, ¿cómo reflexionas sobre la recepción que tuvo la película en su momento? Fue un fracaso económico y crítico, pero treinta años después está claro que no fue un fracaso, ni mucho menos.

Para mí es interesante porque creo que, al tener la calificación R en Estados Unidos, muchos menores quisieron verla y compraban entradas para otras películas, porque se proyectaba en un multicines, y luego se colaban para ver Starship Troopers. Mucha gente me lo ha contado a lo largo de los años. Y lo entiendo, soy consciente de ello.

Llevo treinta años conviviendo con Starship Troopers y lo considero un honor y un privilegio

Casper Van Dien sobre el legado de «Starship Troopers» (1997)

Además, fue mejor recibida fuera de Estados Unidos porque Disney la tenía y la promocionó muy bien. Sin embargo, cuando no funcionó tan bien en Asia, coincidió justamente con la crisis que hubo allí. Así que creo que hubo muchos factores que explican que no le fuera mejor y que no se entendiera tanto como se entiende hoy.

El público actual tiene la ventaja de poder revisitarla, volver a verla, leer lo que se ha escrito sobre ella en internet y, probablemente, también de verla en el contexto político actual, que la hace más relevante. Por desgracia, más relevante para el mundo en su conjunto; aunque, afortunadamente para la película. Hay gente que se pregunta cómo Paul Verhoeven pudo ser tan profético, cómo tuvo esa capacidad de anticipación y cómo fue capaz de prever el futuro de esa manera. Creo que es interesante porque su familia luchó contra el fascismo y contra los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Paul tenía recuerdos muy vívidos de la ocupación nazi desde que tenía siete años, y aquello le afectó profundamente. Se percibe en la película. Pero a Paul le gusta hacer películas que tanto gente de izquierdas como de derechas pueda considerar suyas, debatir sobre ellas y mantener una conversación civilizada sin terminar odiándose. Siempre he admirado a quien es capaz de hacer una película así.

Jake Busey, Michael Ironside, Denise Richards, Dina Meyer y Casper Van Dien en el panel sobre Starship Troopers de la San Diego Comic Con Málaga 2026

Entrevista a Casper Van Dien realizada durante la San Diego Comic Con de Málaga, el 4 de octubre de 2026. Traducida desde el inglés y editada para aportar claridad. Fotografías de Casper Van Dien: Juan Antonio Guerrero


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