El 14 de agosto de 2026 llegan a los cines propuestas tan diversas como Palestina 36, la memoria histórica y política de Annemarie Jacir; Vivir la tierra, delicada crónica rural de Huo Meng; El amor que permanece, una historia islandesa de familia y naturaleza; y La última ronda en Venecia, irregular viaje por el Véneto. La cartelera se completa con los thrillers La ventana abierta y Cuenta atrás, además de la fantasía musical de Mother Mary.
Palestina 36 (Annemarie Jacir, 2025)

Esta película de cine histórico es, por supuesto, aquí y ahora, una obra de cine político: inevitablemente, rememorar los años convulsos del protectorado británico de Palestina y de la llegada de los judíos huidos del nazismo supone reivindicar una época donde aún era posible la coexistencia de dos pueblos en un territorio, lo que con la destrucción de Gaza y la ocupación de facto de Cisjordania por el sionismo dominante está totalmente descartado. Creo que la recreación de aquellos años 30 es honrada, pues muestra las distintas respuestas de los palestinos ante las “traiciones” de británicos y manejos de judíos, desde el colaboracionismo a la lucha armada. En el reparto figura Hiam Abbass, mi más admirada actriz nazarena. La película es complementaria de Todo lo que fuimos (Cherien Dabis, 2025), ya comentada aquí hace unos meses.
Vivir la tierra (Huo Meng, 2025)

Premiada obra con voluntad de crónica de toda una época que da cuenta de la China rural de los 90, en proceso de transformación radical. Una mirada delicada va articulando diferentes momentos de un pueblo a lo largo de las estaciones del año, del crecimiento de los niños, de la esperanza de los embarazos y de los abuelos que fallecen: un retrato de la vida y sus alrededores de envidiable sencillez y lirismo para una contemplación serena. Hay una cámara muy sabia, potenciada por una espléndida fotografía, que muestra con convicción, sin énfasis.
El amor que permanece (Hlynur Pálmason, 2025)

De Islandia nos puede llegar desde una nube volcánica aciaga a las más delicadas y extrañas historias de amor y supervivencia. Aquí se nos cuentan diversos momentos, a lo largo de las estaciones del año (evolución del espantapájaros), de una familia en proceso de separación, con la madre artista viviendo en medio del campo con sus tres hijos, y el esposo marinero que trata de recomponer la relación y lleva mal la soledad y distancia con los suyos. Pero no hay un melodrama al uso, sino que se hace hincapié en la relación de los humanos con la naturaleza (perro, pesca, gallinas, lluvias, montañas, ríos… hasta los cuadros de la artista son “pintados” por la intemperie que oxida la chapa pegada a los lienzos), de suerte que todo resulta muy físico, ubicando el conflicto familiar en un contexto muy realista. Al final, queda patente la necesidad de ternura que tenemos los humanos en cualquier circunstancia. Cine diferente y estimulante: para ver con ganas.
La última ronda en Venecia (Francesco Sossai, 2025)

Las «ciudades de la llanura» del título original se ubican en el Véneto y son el territorio, más bien hostil, por el que deambulan dos buscavidas muy unidos por la amistad y el alcohol que apadrinan a un joven arquitecto, también un tanto desnortado. Aventura, «road-movie», viaje explorador… hay muchos apuntes en una historia demasiado vaga, con tipos tan poco definidos que el espectador no se llega a identificar con ellos. De fondo, quizá, la insatisfacción, soledad y carencia de horizonte en la madurez de nuestras vidas. De escaso atractivo.
La ventana abierta (Ana Graciani, 2026)

El segundo largo escrito y dirigido en solitario por esta cineasta lleva camino del anterior, La boda (2019) que pasó desapercibido (ni siquiera estoy seguro de que se haya estrenado). La historia de intriga que se quiere contar se articula en sucesivos “flashback” a partir de la llegada de Rubén a un pueblo costero andaluz donde vive una mujer que le atrae y que, parece ser, encierra muchos secretos en su vida. Me costó trabajo ver una película con narrativa tan dispersa y personajes sin garra: todo parece que se va a resolver más adelante. Prescindible.
Cuenta atrás (David Mackenzie, 2025)

Si tienes la mente en modo vacacional y el cuerpo con ganas de segregar adrenalina esta es tu película. Una bomba que aparece en una obra en el centro de Londres y un robo a las cajas privadas de un banco donde se ocultan diamantes. No es gran cosa ni hay que pedirle finura en el guion: puro entretenimiento para oxigenar retinas y neuronas.
Mother Mary (David Lowery, 2025)

Aunque me gusta Anne Hathaway apenas aguanté media hora —iniciar una historia con una larguísima conversación no es lo más atractivo— de esta película con un fuerte sesgo fantástico que, de entrada, hay que reconocerlo, no es para uno. Tendrá su público.
Estrenos en cines para el 14 de agosto
