Carmen Machi: «Lo más difícil en una película como “Los justos” es encontrar el tono, incluso cuando ya está escrito»

Los justos, escrita y dirigida por Jorge A. Lara y Fernando Pérez, plantea una premisa casi de laboratorio moral: nueve miembros de un jurado popular deliberan un caso de corrupción hasta que alguien les ofrece un millón de euros a cada uno para cambiar el veredicto. Lo que parecía un juicio se convierte en un retrato incómodo sobre ética, poder y debilidad humana. Al frente de este reparto está Carmen Machi, que ha demostrado su precisión entre comedia y drama. Hoy la tenemos con los directores Jorge A. Lara y Fernando Pérez. La película parte de una idea potente: un jurado que puede vender su veredicto por un millón de euros.

Los justos entrevista Carmen Machi

¿Queríais hacer un thriller o, en el fondo, un experimento moral sobre la fragilidad de la ética?

Fernando Pérez: Siempre nos gusta trabajar sin agarrarnos fuerte a ningún género e intentar mostrar más un espejo de la vida real. En la vida suceden muchas cosas. De repente, puedes estar en una fiesta y una llamada convierte la noche en drama. Intentamos bucear en distintos tipos y dejar que la narrativa nos lleve. Pero la raíz de esta película es ese dilema moral que se lanza sobre la mesa del jurado y les salpica directamente. Una vez que te manchas con esa tinta tan pegajosa, es complicado quitártela.

Como se decía en La regla del juego cada uno tiene sus razones y circunstancias para aceptar o no el soborno. Además, la película tiene un reparto muy potente (Carmen Machi como presidenta del jurado y Vito Sanz, Pilar Castro, Bruna Cusí…) con muchos personajes y debates intensos. ¿Cómo ha sido trabajar con un reparto coral así?

Carmen Machi: Ha sido facilísimo, muy bonito y también muy divertido. La verdad es que no me imagino otro casting para una historia así, aunque ellos, que son quienes han creado los personajes, ya sabían mejor que nadie a quién querían en cada papel. No sé si el reparto estaba cerrado desde el principio, pero desde luego yo recuerdo a Pilar y a mí desde el inicio, y luego, por circunstancias, algunas cosas pueden ir cambiando. Aun así, no me imagino a otros actores en esos papeles. Somos muy diferentes, pero estábamos todos en el mismo barco de una manera increíble. Hubo mucha unión, nos lo pasamos muy bien y, sobre todo, creo que es un repartazo. Son actores muy buenos, muy resolutivos, con una gran capacidad para entender en qué punto estábamos y hacia dónde había que llevarlo.

Y, claro, siempre bajo la guía de ellos, que son quienes marcan el tono y saben muy bien lo que quieren. Porque lo más difícil en una película siempre es encontrar el tono, incluso cuando ya está escrito. Ellos escriben con un tono y luego tú tienes que traducirlo. Y como cada uno somos de nuestro padre y de nuestra madre, eso tiene su complejidad. Pero fue un rodaje muy placentero. De hecho, yo diría que fue una película milagro, porque nos pasaron muchas cosas durante el rodaje. Hubo accidentes, enfermedades, ausencias… pasaron muchísimas cosas. La vida fue por delante de la película, y la película paralela que ocurrió en el rodaje también daría para contarla aparte.

Los justos

Esta es una película con dos directores. ¿Cómo os repartisteis el trabajo? Porque siempre me gusta preguntarlo cuando hay parejas de dirección: si os repartís las tareas, cómo consensuáis las decisiones…

Jorge Lara: Es nuestra primera película como directores, pero llevamos muchos años trabajando juntos como guionistas, intentando levantar proyectos y sacar cosas adelante. El reparto del trabajo surgió de una forma muy natural, porque desde el primer momento en que nos conocimos vimos que íbamos por el mismo camino, muchas veces sin ni siquiera hablar. Sabemos bastante bien lo que piensa el otro.

Al principio intentamos organizarlo todo de una manera muy compartimentada, con todo consensuado y muy hablado. Pero luego, cuando empiezas a rodar, todo fluye de forma tan natural que ya sabíamos lo que tenía que hacer uno y lo que tenía que hacer el otro. Hubo momentos puntuales en los que dijimos: “Ahora salimos del combo, dejadnos pensar”. Pero, en general, todo fue muy natural.

La raíz de Los justos es un dilema moral que se lanza sobre la mesa del jurado y les salpica directamente. Una vez que te manchas con esa tinta tan pegajosa, es complicado quitártela.

Fernando Pérez, co-director de Los justos

Fernando Pérez: La verdad es que, para lanzarte a dirigir tu primera película, necesitas hacerlo con alguien que te dé una confianza absoluta. Necesitas sentir que puedes agarrarte a esa persona y que, pase lo que pase, vais a ir juntos en el camino. Yo con Jorge tenía esa garantía, porque nos conocemos desde hace veinte años, desde la época de Aída. Ahí también conocimos a Carmen y llevamos mucho tiempo trabajando juntos.

Tenía la certeza de que íbamos a hacer el camino juntos, de que la película tenía que llegar a buen puerto y, sobre todo, de que también teníamos que cuidar la relación entre nosotros. Porque en este tipo de proyectos muchas veces esa amistad se queda por el camino. Así que nos dijimos que teníamos que conseguir dos cosas: hacer la película y seguir siendo amigos, que al principio era lo más importante.

Carmen, el público te asocia mucho a la comedia, pero aquí entras en un terreno más oscuro.

Carmen Machi: Yo suelo meterme en terrenos oscuros. No creas que esto es solo oscuridad, porque aquí también hay una parte de comedia. Creo que todo lo que retrata la vida tiene humor, más que comedia en sí, y de ahí salen el humor, el drama y la tragicomedia, que van siempre de la mano. Al final, ese es un poco el mismo territorio, aunque con matices, y para eso estamos los actores, para marcar esas diferencias. Pero, sinceramente, no veo una frontera clara entre hacer una comedia y hacer un drama. Para mí, todo depende de que esté bien escrito; si lo está, ya te están indicando por dónde va la cosa.

Día de caza

Carmen, estás viviendo un momento muy activo. Ahora estás con Los justos y también con la película Aida y vuelta, dirigida por Paco León, retomando un personaje muy querido por el público Además, acababas de presentar Día de caza, esa revisión del clásico de Carlos Saura junto a Rossy de Palma y Blanca Portillo. Son dos películas muy distintas en lo visual: en Los justos casi todo transcurre en habitaciones de hotel, mientras que Día de caza es prácticamente todo exteriores. ¿Cómo fue rodar con ese calor?

Carmen Machi: Encerradas al aire libre, podrían ser perfectamente dos funciones de teatro. Lo del calor fue un espanto. Me he dado cuenta de que rodar, en general, es un espanto. Ya no puedo más, esto es insoportable. Hicimos Los justos y, en fin, ya sabes, todo lo que nos pasó. Pero al menos nos divertíamos mucho.

En Día de caza fue tremendo, porque estábamos en Cáceres, Trujillo, en el campo, con 45 grados y un solo árbol que nos daba sombra. Además, había que cortar a las tres de la tarde. Yo me enteré de algo un día, comprando en una tienda, cuando una señora me dijo que todo estaba cerrado a las once de la mañana. Le pregunté por qué, y me respondió que allí estaba prohibido trabajar a partir de esa hora, que no se podía salir a la calle. Entonces yo fui a producción y dije: “Oye, estamos cometiendo un delito. No se puede trabajar a partir de las once, nos podemos morir”. Pero daba igual. En el campo te maltratan, es un horror.

Entrevista a Carmen Machi, Fernando Pérez y Jorge Lara realizada el 9 de marzo de 2026 dentro del Festival de Málaga por Paco Casado y Esther Luque y emitida en Cadena SER Málaga. Editada para aportar claridad.

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