El 30 de enero de 2026 llega con una oferta cinematográfica variada que mezcla biografías singulares, dramas íntimos y homenajes televisivos. Marty Supreme, de Josh Safdie, deslumbra con un Timothée Chalamet seductor y embaucador, mientras Hamnet, de Chloé Zhao, adapta con tacto y luz el duelo shakesperiano con la sensibilidad que la directora imprime a sus relatos. En otro registro, La chica zurda, de Shih-Ching Tsou, se impone como retrato social y generacional, tan cercano como universal. Desde el terreno nacional, Paco León revisita Aída en clave meta con Aída y vuelta, y la argentina Laura Casabé nos sacude con La virgen de la Tosquera, una mezcla potente de realismo y violencia simbólica.
Marty Supreme (Josh Safdie, 2025)

Desconozco por completo la figura de Marty Reisman, un tipo curioso, con bastante de truhán y buscavidas, que ganó varios campeonatos de pimpón; por tanto, no sé si esta película es fiel o —lo que parece más probable— inventa gran parte del personaje. Pero da lo mismo, porque resulta fascinante este Marty que compone Timothée Chalamet, toda una revelación y asombroso Bob Dylan en A Complete Unknown. Ambientada en los 50 y 60, el retrato de este tipo seductor y tramposo nos engatusa por la agilidad narrativa —con no poco de carrusel audiovisual y un último tramo excesivamente convencional— y una composición del personaje que no descubre todas las cartas y lo lleva a la ficción. Al mismo tiempo, hay pinceladas sobre la sociedad norteamericana de posguerra y la ocupación de Japón. Es una película que gustará bastante y creo que será valorada más allá de sus méritos objetivos.
Hamnet (Chloé Zhao, 2025)

La historia de esta película y de la recomendable novela homónima de Maggie O’Farrell es una ficción que desarrolla el suceso histórico de la muerte de Hamnet, hijo de Anne Hathaway y William Shakespeare. Un cartel inicial explica que, en la época, el título es el mismo nombre que Hamlet, lo que lleva a la novelista a explicar la creación de la «Tragedia de Hamlet, príncipe de Dinamarca» como una repuesta del dramaturgo a su dolor inmenso. La directora y guionista china, en colaboración con O’Farrell, poniendo en primer término los sentimientos de los personajes, hacen un buen trabajo, muy sentido y sugerente en su poesía; quizá le falte síntesis en un primer tramo, pero el desarrollo final en el teatro Globe me pareció brillante.
La chica zurda (Shih-Ching Tsou, 2025)

Una película taiwanesa pequeña que retrata una familia con problemas económicos formada por una madre y dos hijas; la menor, de unos cinco años, es zurda y su abuelo le reprocha que no debe utilizar «la mano del diablo». Además de quedar reflejada la supervivencia con empleos precarios y hasta picaresca, se constata la mentalidad tradicional que criminaliza a las madres solteras si tienen niñas en lugar de varones y supersticiones como la exclusión de las personas zurdas. En gran parte del metraje la cámara está a la altura de esa niña que va descubriendo el mundo y asimilando como puede los valores de los adultos, incluida la sorpresa del final. El relato funciona como un fresco de una clase social en un país y una época, donde el espectador occidental ha de sumergirse para empatizar con los personajes.
Aída y vuelta (Paco León, 2026)
Los espectadores que hayan disfrutado de la diez temporadas (o menos) de la serie «Aída» o de su predecesora 7 vidas y del carismático plantel de actores/actrices que nutrieron esas telecomedias estarán muy gratificados con este largometraje que, en definitiva, es un homenaje a aquella serie y a sus personajes. El recurso empleado ahora para ello es que los actores tienen que rodar el último episodio de la temporada pero Carmen Machi se niega a seguir; esta estructura de “cine en el cine” no funciona demasiado. Quienes no hemos sido muy seguidores de Aída nos reímos con algunos chistes, pero la cosa no da mucho de sí.

La virgen de la Tosquera (Laura Casabé, 2025)

Quizá no diga nada nuevo, pero hay que reconocerle su estilo y talante novedoso a este drama sobre adolescentes en proceso de entrar en la edad adulta en un contexto social de pobreza y violencia, y elementos casi de cine de terror que encajan bien. Ambientada a principios de este siglo, habla de la crisis económica argentina y la falta de esperanza de los jóvenes, además de las consecuencias para los más débiles, como el niño sin familia. El carrito con los pertrechos de un mendigo en medio de la calle sin que nadie limpie sirve como metáfora de esa sociedad. La protagonista desarrolla una agresividad que no se daría en otras circunstancias. Fuerte y sólida.
Estrenos en cines para el 30 de enero
