París, Texas (Wim Wenders, 1984)

Cuarenta años después, una de las obras más sólidas del cine de los 80, y de la filmografía de su director, mantiene intacto su interés y su capacidad de emocionar. No sabemos muy bien qué ha trastornado a Travis cuando aparece vagando por el desierto, en busca de un terreno que compró en la ciudad de Paris (Texas) donde nunca ha estado. Poco a poco averiguamos que rompió con su esposa y tiene un hijo al cuidado de un hermano suyo; y que Paris es el lugar donde fue concebido. Travis emprende un viaje de restauración que nos emociona. Impresionante la secuencia climática en el «peep show» donde el amor renace sin ver a la persona amada.
Ghostlight (Kelly O’Sullivan y Alex Thompson, 2025)

Dan es un obrero de la construcción que pasa por una crisis tras una desgracia familiar; convive mal con su esposa y su hija adolescente, quien no ahorra provocaciones. Pero Dan se refugia y logra supercar la situación con un grupo de teatro aficionado que representa «Romeo y Julieta». Aunque con ciertos titubeos en la primera parte, se le saca partido al tema del teatro como actividad terapéutica y se establece un expresivo paralelismo entre la obra de Shakespeare y la situación de Dan y su familia. Me gusto.
Por todo lo alto (Emmanuel Courcol, 2024)

Bastante gratificante resulta esta comedia dramática sobre enfermedad, infancia robada y familia, bien bañado todo por la música. Se contraponen dos hermanos: un cosmopolita director de orquesta y un miembro de una banda sinfónica de mineros de una ciudad amenazada por el desempleo. Tras un sorprendente inicio, el desarrollo inmediato parece más previsible pero el guion nos lleva con agilidad al encuentro entre esos hermanos que han conocido vidas muy distintas y distantes. Recomendable.
Un hombre libre (Laura Hojman, 2024)

El título está tomado de la tumba del cementerio de Montmatre donde reposa Agustín Gómez Arcos, un dramaturgo y novelista almeriense, exiliado en París y escritor en francés cuya obra apenas es conocida. Lo mejor de este sólido documental no es reivindicar la figura de Gómez Arcos e invitar a que lo leamos. Más allá del caso particular, se demuestra que las dictaduras acaban por dejar heridas incurables: en el escritor que ha de marchar del país y cuando puede regresar se le ningunea, y en la sociedad que también heredó la censura y la mantiene con esa ausencia. (Me sirve para leer su novela «Ana no», con un viaje impresionante).
La furia (Gemma Blasco, 2025)

Es muy pertinente la denuncia de la culpabilización que sienten muchas mujeres víctimas de violaciones. El trauma lleva a un silencio que no se cura fácilmente. La protagonista, que es actriz, encuentra en la representación de «Medea» una oportunidad de superar la situación. Creo que hay material valioso en esta historia —narrada desde el punto de vista de la chica— y el tema subyacente, pero el guion ofrece altibajos, redundancias (papel del hermano frente a la ausencia del novio) y digresiones que no siempre funcionan (desuello de jabalí) y que le restan fuerza. Tampoco ayuda la elección de la protagonista, con escaso carisma. En todo caso, una obra interesante.
8 (Julio Medem, 2025)

Causa cierto estupor que un cineasta tan dotado como Julio Medem filme una historia didáctica sobre las dos Españas con la (pretenciosa) estructura de 8 capítulos en (falso) plano secuencia lo largo de varias décadas, entre 1931 y 2021. No dice nada que no sepamos, el melodrama funciona a medias y los elementos de humor chirrían a ratos (muy bueno el reproche de un niño: “Mamá, que estás acariciando al taxista”). La poesía de Medem ha desaparecido de una pieza que, ya como proyecto, resulta vista y sabida.