Entre los títulos a concurso en el Festival de Málaga hoy nos centramos en cuatro propuestas muy distintas en tono y geografía: el tenso thriller histórico chileno Hangar Rojo, avalado por su paso por la Berlinale; la emotiva revisión de un clásico del cine español en Mi querida señorita; el drama intimista sobre el duelo y la reconciliación de Después de Kim; y la tragicomedia habanera Neurótica Anónima, una declaración de amor al cine cubano.
HANGAR ROJO (Juan Pablo Sallato, 2026)
Chile, 11 de septiembre de 1973. El capitán Jorge Silva, ex jefe de Inteligencia de la Fuerza Aérea, recibe la orden de habilitar un centro de detención y tortura en pleno golpe militar, lo que le arrastra a un dilema moral devastador entre la obediencia a sus superiores y el dictado de su conciencia.

Juan Pablo Sallato propone un sobrio ejercicio de reconstrucción histórica con el golpe militar de Chile de fondo. Un contundente blanco y negro se adentra en la peripecia de este capitán que lucha entre la obediencia debida y la conciencia de las buenas acciones. La película convierte así los pasillos de la Academia de aviación en un espacio donde el silencio pesa más que los gritos y donde no hay héroes, solo hombres atrapados en la maquinaria del poder.
NEURÓTICA ANÓNIMA (Jorge Perugorría, 2026)
Iluminada, una acomodadora del cine Cuba de La Habana que lleva treinta años usando las películas como refugio ante su marido alcohólico y una sociedad en crisis, se enfrenta a la pérdida de su único santuario cuando la sala amenaza con cerrar. Con la ayuda del proyeccionista Denis, deberá reconciliarse con su pasado para imaginar un futuro y salvar ese pedazo de vida que la mantiene en pie.

El actor Jorge Perugorría se coloca detrás de las cámaras para homenajear al cine en general y al pueblo cubano que acudía a las salas en particular. Todo muy bienintencionado si no fuese por un acabado formal más cercano a la película de fin de curso de un estudiante de escuela de cine que de un veterano del cine cubano. Tampoco ayuda un tono meloso y cursi que pretende aportar livianidad y acaba siendo irresponsable, al mostrar un pueblo sufridor pero feliz y políticamente acomodaticio.
DESPUÉS DE KIM (Ángeles González Sinde, 2026)
uan y Gloria, divorciados y distanciados durante veinte años, viajan desde Buenos Aires a España al recibir la noticia de la muerte de su hija Kim, con quien habían perdido todo contacto. Allí descubren que Kim encerraba más de un secreto, lo que les obliga a emprender juntos una búsqueda que reabre viejas heridas y afectos enterrados.

El Festival de Málaga tiene una sección denominada La Cápsula del Tiempo donde se proyectan películas del siglo pasado con alguna importancia histórica o antropológica que nunca viene mal visitar. Después de Kim de Ángeles González-Sinde podría salir perfectamente de una de esas cápsulas con el único inconveniente de que carece de interés cinematográfico, histórico o antropológica. Un intento de thriller dramático con conflictos paterno-materno-filiales que compite con las últimas obras de Gracia Querejeta en recuperar un cine de cuando mandaba Pilar Miró.
MI QUERIDA SEÑORITA (Fernando González Molina, 2026)
Adela, solitaria hija única de una familia conservadora de Pamplona, vive ignorando su propia intersexualidad hasta que la amistad con un sacerdote, el reencuentro con un amigo de infancia y la irrupción de una mujer desencadenan un viaje de autodescubrimiento que la llevará de Pamplona a Madrid.

La producción de Los Javis salva los muebles en la comparación con su precuela, y eso ya es decir porque estamos hablando de una de las Obras Maestras del cine español. Como en la otra reinterpretación que hemos visto en el Festival de Málaga, las sutilezas ya no son necesarias porque estamos en 2026 y el guion de Alana S. Portero puede llamar a las cosas por su nombre. El principal problema reside en que es un Una Película de Netflix “dirigida” por Fernando González Molina con todo lo que conlleva de aseamiento audiovisual carente de personalidad y riesgo.