Lifi, una gallina tocada del ala, otro tipo de animación infantil

Lifi, una gallina tocada del ala, consiguió en el año 2011 el Premio al Mejor largometraje de animación para niños en el Festival de Sitges. Además, la película se convirtió en todo un éxito en Corea del Sur, donde se convirtió en la película de animación más taquillera de la historia de su país. A pesar de todo, la película llegó la semana pasada a nuestra cartelera, sufriendo un retraso en su exhibición que nunca es del agrado de nadie.

El primer punto de interés que encontramos en Lifi, una gallina tocada del ala es la huida del fuerte influjo de la animación nipona hasta llegar a un terreno de animación de vertiente más tradicional. Tanto los personajes como los paisajes destilan una belleza que remite a tiempos más artesanales, logrando así una fuerte evocación melancólica que puede ser del agrado de los padres que acompañen a sus hijos a verla. De paso, a los niños les sirve para ver otra cosa: estamos en las antípodas de los terrenos hiperrealistas de producciones recientes como Cómo entrenar a tu dragón 2, así que el choque visual puede ser comprensible pero pronta queda uno cautivado por la belleza visual que sin duda tiene la película.

Lifi, una gallina tocada del ala

La historia que cuenta Lifi, una gallina tocada del ala puede parecer en principio demasiado infantil e incluso algo trillada: una gallina algo excéntrica decide hacerse cargo de un pequeño pato y criarlo hasta que se hace adulto. Por suerte, el relato no tiene miedo al ahondar en el tema de la maternidad y la diferencia, logrando varios momentos de una profunda intensidad dramática que estoy seguro que hará que hasta los más duros del lugar suelten su lagrimita. Todo ello viene bien acompañado de algún que otro secundario cómico que rebaja un poco el tono a veces cruel del relato y sus buenas dosis de aventura, de forma que todo quede bien compensado.

El estreno de Lifi, una gallina tocada del ala provoca que salgamos un poco de nuestra burbuja de cine de animación estadounidense (y de cierto cine de animación español que quiere parecer estadounidense) para que reconozcamos que existen otras formas, que puede que en principio despreciemos por desconocimiento y prejuicios pero que puede resultar igual o más satisfactorio. Llevad a vuestros niños a ver Lifi, una gallina tocada del ala, o compradla en DVD cuando se edite. Me lo agradeceréis.

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